En el tercer y último encuentro de arciprestazgo Orcasitas-San Fermín con la comunidad Pueblo de Dios hemos seguido profundizando en la Palabra y la acción de Dios en nosotros y el mundo. Ha sido un encuentro muy sugerente, en el que algo se ha quedado grabado en nosotros, algo escondido llamado a salir a la luz en nuestra vida, comunidad… El encuentro terminó con un regalo, unas cestas de comercio justo a Pueblo de Dios.
Semillas y servir
Dios ha depositado en nosotros las semillas, la posibilidad de participar en su proyecto. Abaja la mesa, la hace accesible a todos y se pone a servir. Nosotros también podemos hacerlo, como la suegra de Pedro (Mc 1, 29-31).
Más allá de nosotros mismos
Vivimos unas circunstancias concretas en nuestra vida diaria pero la tarea, la misión va más allá de nuestra pequeñez. Dios nos da la posibilidad de ir más allá de nuestros límites, nuestras losas, de encontrarnos con otros y servirles. Entonces se materializa la vida nueva. Ésta es la razón de ser de nuestra fe y nuestra comunidad. Hay un momento en el a Jesús el Espíritu le lleva a no quedarse en casa, salir fuera (Mc 1, 9-14) y formar comunidad (Mc 1, 16-19) para anunciar la Buena Noticia. Esa Buena Noticia está por encima de las posibles divisiones que puedan ocurrir en la comunidad, pues Cristo no se divide (1 Cor 1, 10-13). Ni la parroquia es el centro del mundo, ni estamos llamados a encerrarnos en un grupito, sino llamados a un Reino universal, a hacernos uno.
El mundo
El mundo, de Dios, está pendiente de nosotros. Nosotros somos los que ponemos a Dios en el mundo, a través del amor (1 Jn 2, 3-6). Amar porque el mundo nos importa, lo queremos, lo necesitamos, estamos convencidos, porque Jesús lo hizo primero, porque Dios lo quiere. Todo está en nuestras manos, nosotros somos las manos de Dios en la tierra.
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